Sin censura: Jane Eyre

martes, 6 de febrero de 2018


Que la entrada sea sincera no implica que vaya a criticarla a las malas. Se trata de hablar sinceramente de lo que me ha parecido, de lo que me gusta y me disgusta. Es la primera obra que leo de Charlotte Brontë, creo que la mayoría empezamos con Jane Eyre, la más conocida.
La historia de Jane comienza de manera trágica. Sus padres han muerto y ella pasa a ser tutelada por su tía, la señora Reed. Jane sufre los abusos, malos modos, gritos, golpes que vienen desde todos los sectores de esa casa. Todo el mundo parece estar en contra de la huérfana. La señora Reed impelida por su “deber” tiene que cuidar de la sobrina pero antes prefiere la muerte. Los criados de la casa reprochan a Jane su mal comportamiento y los disgustos que ocasiona a su “pobre” tía. Jane es la pariente pobre que debería estar agradecida por tener cobijo en un buen hogar pero, ¿Me explicáis como se aguantan las putadas que la hacen a esta criatura? Su primo la trata a puñetazos. Su tía disfruta encerrándola. Sus primas se burlan de ella. Sí, la historia de Jane empieza como un cuento de hadas y al final encontrará el camino a la felicidad. Pues no. El tiempo que pasa con su familia es un tormento.

Hay que fijarse que en época victoriana era muy común ocuparse de un familiar huérfano sobre todo si era sobrino directo. En el caso de la señora Reed le toca por política matrimonial ya que su marido también ha muerto. Esta mujer ve a Jane como una carga que debe soportar. Gran idea la suya de inscribirla en un colegio privado para sacársela de encima ¿no creéis? Como digo en época victoriana, la que vivió Charlotte Brontë, era muy común el desapego por los hijos y sobrinos. Enviarlos a colegios lejanos era normal. Contratar a una institutriz para una familia pudiente y dejar a su cargo la educación de los hijos era normal. Si habéis leído Agnes Grey de Anne Brontë habréis visto un gran ejemplo de lo que era ser institutriz en el siglo XIX.

El tiempo en el colegio es un reflejo vivido por la propia Charlotte en la institución donde sus dos hermanas mayores murieron de tuberculosis junto a otras chicas. En la novela se describe como un lugar lúgubre sujeto a la estricta normativa educativa y religiosa con poca comida y malas condiciones higiénico sanitarias. El director era un hombre de golpe en pecho, muy religioso y moralista que no duda en permitir que las niñas pasen penurias. Sin embargo hay un pequeño rayo de esperanza y Jane encuentra su lugar logrando formarse intelectualmente además de sobrevivir a la epidemia de tuberculosis y ver un nuevo orden en el colegio.

Tenemos entonces a una joven bien educada que se ha formado para ser institutriz y que pasa a valerse por sí misma a su salida del colegio. Es un gran cambio a las heroínas de otras novelas de su tiempo. Jane tiene su propia mentalidad, es capaz de juzgar, es capaz de salir adelante. Un problema muy comentado por los lectores es el exceso de moral religiosa que la acompaña. Pero con todo y con eso es una protagonista muy diferente.

Pasamos a su estancia con Rochester en su mansión señorial. Rochester es un personaje que no me ha gustado nada. Es silencioso, con Jane tiene ciertas maneras, alto y todo eso. Espera que su amor triunfe. La casa tiene todos los elementos de la literatura victoriana. Es enorme, oscura y llena de recovecos con su ama de llaves modélica, la criada misteriosa y la pequeña pupila a la que moldear de manera ideal. La posición de Jane es similar a la del ama de llaves pero ante las visitas es vista como alguien inferior, no es bien recibida por los invitados de Rochester, se burlan de ella. De nuevo. Todo normal en un ambiente “aristocrático” inglés. Lo pongo entrecomillado porque esos ricos no tenían educación ninguna. Uno puede ser rico y ser buena persona. Pero de nuevo recordar el contexto histórico en el que se asienta la obra.

Y entonces llegan las madres mías. Esa sensación de que hay algo más en la casa, esos fuegos, esas risas en la oscuridad, esos sustos. Francamente el amor entre Jane y Rochester no lo vi muy interesante. Lo del hombre atormentado por su secreto y ella tan solícita y siempre en su lugar pero enamorada hasta las trancas, no me gustó. Claro que comparando a Rochester y Heathcliff es mejor quedarse con Rochester pero que un tío te venga con proposiciones de matrimonio, te lleve a la iglesia y en el momento culmen te venga otro y te diga, mira no, es que él está casado con mi hermana ¿sabes? Es bigamia lo que estáis haciendo. Pues no mola.
Porque sabed que la locura no se consideraba razón suficiente para conseguir la nulidad matrimonial. El hombre o mujer cuyo cónyuge tuviera una enfermedad mental permanecía amarrado a esa persona aunque hicieran vida separados. Rochester como no tenía ganas de escándalos sociales prefirió encerrarla. Es horrible lo sé. Pero en el XIX estaba bien visto porque legalmente era tu responsabilidad tener controlada a esa persona. Sí que había gente que los internaban en sanatorios o casas de reposo como se decía comúnmente pero estamos en una novela con su tragedia, encaja mucho más.

Es a partir de aquí cuando la novela se tuerce. La pobre Jane se tiene que marchar con su disgusto y pasar hambre y frío por esos campos. Es que se va andando coño. Agobiada por el engaño de Rochester. El tipo quería casarse igualmente con ella en vez de decirle la verdad. Qué bonito ¿verdad? Encontrarte que la primera esposa la has tenido prácticamente encima, en el ático. Lo peor del tramo final de la novela es la predestinación. Porque partíamos de la base en que Jane era huérfana y no tenía dinero. Luego resulta que en su lecho de muerte tita Reed confiesa que un tío de Jane había conseguido una fortuna y la había buscado para llevarla a vivir con él pero la Reed con toda su mala fe le dijo que la niña había muerto con tal de que no viera ese dinero que a ella le faltaba. Qué mala la jodía. Y casualmente Jane va a parar a casa del joven y maravilloso reverendo que la acoge y da refugio junto a sus hermanas que la tratan como a una más de la familia. Hubiera estado bien de no ser porque esta gente también era familia de Jane. ¿Cuándo se convierte la novela en culebrón? Desde lo de la boda. ¿Era necesaria tanta predestinación? En mi opinión no. Pero lo peor es que el afectuoso primito quiere irse a las misiones para evangelizar y Jane está dispuesta a acompañarle pero él le dice que si no se casa con él no puede ir porque es mujer y va a estar sola y lo peor, es una mujer y encima culta y eso no gusta al país donde van y sobre todo a los majísimos misioneros que ya están allí. Repito: contexto de la época. Una mujer nunca viajaba sola. Una mujer tenía que ir acompañada de un hombre. Recordemos que Jane era capaz de valerse por sí misma excepto por este periodo de hambruna y fríos cuando se va de la casa de Rochester. ¿El primo afectuoso se convierte en un gilipollas? Sí. ¿Jane se va de todas formas? Sí. Pero de vuelta con Rochester. Y encima se convierte en una mujer rica.

No me gustó nada que mientras Jane estaba con sus primos se produjera la solución a los problemas amorosos. Resulta que la señora de Rochester se escapa de la habitación donde la tienen encerrada y prende fuego a la casa y mientras todo arde se sube al tejado huyendo de su marido que intenta rescatarla. Chico, aprovecha y la dejas morir, ¿no? Pero claro, eso no es honorable. Total que la pobre se tira al vacío y Rochester queda malherido y medio ciego. Su casa arruinada. Pues mira esperaba ver un incendio a lo Manderley (Rebeca) pero no. Decepción. Ya avisé que el final sí que lo iba a criticar. Encima Jane se queda con Rochester.


Para finalizar. Jane Eyre es una novela interesante por su protagonista pero que a la mitad el drama y la religión se hacen dueños. Jane me gustó como protagonista. El resto de los personajes ya menos. Esos giros inesperados no me van, los considero innecesarios. No sabemos qué motivó a Charlotte Brontë a escribir el libro de esa manera. Comparad a Jane con Catherine de Cumbres borrascosas o con Agnes Grey, se parece más a esta última por ser una protagonista trabajadora pero en el terreno amoroso al menos no es un quiero y no puedo como Catherine.

2 comentarios:

  1. Ay, ¿no te gustó Rochester ni la historia de amor? No es que sean para morirse, pero para la época en que fue escrita la novela, fue toda una novedad. Lo del culebrón que comentas creo que se debe un poquito a lo mismo: la época. A nosotros nos parecen cosas exageradas y dramáticas, pero para ese tiempo y esa sociedad era justo así.
    A mí Jane me cae muy bien, sobre todo al principio de la novela, por su sentido del humor y su coraje y valentía. Lo que menos me gusta es cuando le da la vena super religiosa de la muerte con su primo ese insoportable ¡que se vaya ya de misiones y nos deje en paz! Si te fijas, durante la primera mitad de la novela Jane no es extremadamente religiosa y luego le entra un fervor... A ver, que ya sé que el padre de las Brontë era vicario pero ese giro tan fundamentalista del personaje... No me convence. Yo soy fan de la otra hermana, que ya sabes que "Cumbres borrascosas" es uno de mis libros preferidos del mundo mundial. Besos.

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    1. Hola Mónica.
      En la cosa amorosa me quedo más con Agnes Grey y su Edward XD. Yo entiendo que para la época era sorprendente meter estos culebrones pero creo que exagera. Vale que lo del tío rico fuera una sorpresa pero que el reverendo también fuera familia era demasiado jajaja. Y el fervor religioso también excesivo. Me gustaba que tuviera sus convicciones pero creo que se pasa hacia el final. Puede que caiga un Sin censura de Cumbres borrascosas.
      Muchas gracias por tu comentario.

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