La librería de Penelope Fitzgerald

miércoles, 22 de noviembre de 2017

No suelo leer libros en mitad del bum publicitario y más con una película de por medio. Cuando leo en estas circunstancias pasa generalmente que el resultado es pésimo. Como ha dado la casualidad de que mi hermana lo había encontrado en la biblioteca de la universidad me decidí a leerlo a pesar de su mala crítica frente a aquellas que aseguraban que el libro es maravilloso. Maravilloso no es. Antes de nada os advierto de que la entrada va a ser muy aséptica y que pronto saldrá una entrada repleta de spoilers para yo quedarme a gusto y presentaros un nuevo formato para hablar de mis lecturas. Seguiré poniendo la foto de River Song para que queden claras mis intenciones. La novela se publicó por primera vez en el año 1978. Actualmente podéis encontrarla editada por Impedimenta.


La protagonista es Florence Green, una viuda de mediana edad acaba de comprar Old House, una casona ruinosa que repara para hacerla habitable e instalar en ella su pequeño negocio, una librería, la primera de todo el pueblo. Florence trabaja duro para poder arrancar pero muy pronto comienzan a surgir voces encabezadas por la señora Gamart cuestionando la necesidad de tener una librería y dar otro uso a Old House. Pese a los contratiempos Florence se mantendrá firme luchando por sobrevivir. A grandes rasgos este es el argumento de la novela. Es una historia muy corta, se puede leer en una tarde.

El problema que yo le veo es ese humor inglés tan particular y extraño que yo y mucha gente no entiende. En la contraportada te ponen que es una tragicomedia pero yo me quedo más con la tragedia que con la comedia porque lo de esta gente del pueblo no es normal. Voy a dejar los spoiler para la otra entrada. Decir que no vayáis con las expectativas demasiado altas como ya le ha pasado a algunos. Venga a decir la peña que el libro es precioso y yo no lo veo precioso ni mucho menos. No es que esté condenando la novela, que ya os veo venir con las varas de olivo y mangos de azadones, lo que digo es que La librería tiene un fondo que no es bonito para nada y que no pasa nada por decirlo. Me gusta pero tampoco es para tirar cohetes. Cada uno sois libres de opinar si lo habéis leído y tenéis otra opinión.


La autora
Penelope Fitzgerald nació el diecisiete de diciembre de 1916 en Lincoln, Reino Unido y murió el veintiocho de abril del año 2000 en Londres. Desde muy joven estuvo en contacto con la cultura, su padre, Edmund Knox, fue editor de la revista Punch, su tío fue el escritor Ronald Knox, el criptógrafo Dilly Knox y el estudioso de la Biblia Wilfred Knox. Durante la Segunda Guerra Mundial ella estuvo trabajando para la BBC, en los años sesenta impartió clases en la Italia Conti Academy que era una escuela de arte dramático e incluso trabajó en una librería de Suffolk experiencia que plasmaría en su obra. Fue ganadora del Premio Booker en 1979 por su novela A la deriva.

Obras
Biografías
Edward Burne-Jones 1975
The Knox brothers 1977
Charlotte Mew and her friends: With a selection of her poems 1984

Novelas
The Golden child 1977
La librería 1978
A la deriva 1979
Human voices 1980
At Freddie’s 1982
Inocencia 1986
El inicio de la primavera 1988
La puerta de los ángeles 1990
La flor azul 1995

Cuentos
The means of escape 2000 (publicada póstumamente)

Ensayos
A house of air 2005

Cartas
So I have thought of you. The letters of Penelope Fitzgerald 2008

2 comentarios:

  1. A mí me pasa lo mismo, que cuando hay un boom tengo que esperar porque si no, me agobio y luego para que encima no me guste y tenga yo que venir a dar el cante entre tanta alabanza. Ya había oído hace tiempo reseñas que no lo ponían tanto por las nubes. Me quedo con lo de ir con precaución y a ver qué pasa, pero no sé cuándo. Yo con el humor inglés tampoco me entiendo muy bien, bueno, la verdad, no me entiendo.
    Besos

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    1. Hola Norah.
      He escarmentado y no voy a leer más libros en plena explosión publicitaria y de alabanzas. Y eso que el libro no es malo pero me llevé esa mala impresión y la tuve que soltar porque tanto para bien me hace desconfiar.
      Gracias por tu comentario.

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