Crímenes imaginarios de Patricia Highsmith

viernes, 13 de octubre de 2017

Este año estoy leyendo bastantes libros de Patricia Highsmih para beneficio de mi espíritu. Este bonito ejemplar de Anagrama fue un regalo de cumpleaños de parte de buenos amigos. A suspensión of mercy se publicó en 1965 y tiene como protagonistas a Sidney y Alicia, un matrimonio bohemio que vive en el campo sin vecinos a su alrededor. Él es escritor pero apenas ha tenido suerte en el mundo editorial y ella es pintora. Sus días transcurren monótonos, cada uno con su oficio pero el día a día va sumando silenciosamente pequeños rencores que se van acumulando en sus mentes.


Sidney trabaja en un guión para la televisión con la colaboración de su amigo Alex que trabaja para una editorial. Entre los dos crean personajes y tramas que no terminan de ver la luz y que son constantemente puestos a prueba por sus creadores. El peso de sus fracasos merma la autoestima de Sidney que la paga con Alicia frecuentemente mientras que ella también descarga en su marido sus propias frustraciones. Finalmente ambos deciden darse un tiempo y Alicia hace las maletas mientras Sidney continúa escribiendo su nuevo guión. Una idea seductora prende en la fértil imaginación del escritor. ¿Y si Alicia estuviera muerta, cómo se las apañaría? Habría que deshacerse de las hipotéticas pruebas y del hipotético cadáver, evitar los testigos, elaborar una coartada sólida. Cuando las amistades preguntan por Alicia y él responde que ha ido a pasar unos días con su madre, la gente le pide que le mande saludos pero cuando la propia madre de Alicia llama para preguntar por su hija, Sidney le responde que no sabe exactamente dónde ha ido.

¿Y si imaginamos que hemos matado a alguien y hasta tenemos un plan estupendo? No has matado a nadie. No pasa nada por imaginarlo, muchos escritores se valen de esto para sus novelas. ¿Pero qué pasa cuando una mujer desaparece y el principal sospechoso es un escritor que se llevaba mal con ella? ¿Por qué si dice que ha ido a casa de su madre no ha ido realmente? ¿Es porque se ha dejado llevar por sus fantasías? ¿Y si de verdad estuviera muerta? Patricia Highsmith nos presenta un lío perfecto en el que dos personas aparentemente normales pueden convertirse en el blanco de las sospechas de la policía y sobre todo el público que siempre habla de lo que no sabe. No es la primera vez que vemos esto en novelas de Highsmith, en El temblor de la falsificación teníamos un planteamiento similar sobre si de verdad el protagonista había asesinado a alguien. Tom Ripley se enfrenta constantemente a este juego, nunca mejor dicho. Porque la imaginación puede jugarnos malas pasadas y volverse peligrosa.

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