A grandes males de César Pérez Gellida

jueves, 26 de octubre de 2017


Tercera parte y final de esta nueva segunda trilogía. Lo solicitada que se encuentran estos libros. Tuve que reservar en la biblioteca porque no había manera de pillarlo. Publicado hace escasos meses y de nuevo con Suma de letras, Refranes, canciones y rastros de sangre III pone punto y final a esta nueva entrega protagonizada por Ramiro Sancho. Esta entrada no va a ser tan descriptiva como otras.

Debéis saber que Pérez Gellida cambia totalmente el escenario. Si en la anterior entrega Sancho se movía por diferentes zonas geográficas junto a Erika y Olaffur, ahora la acción se concentra en su lugar muy concreto. Buenos Aires es una ciudad enorme e interesante que alberga miles de espacios distintos. El autor nos ofrece una visión nueva de los grupos secretos, esas sociedades al margen de lo establecido que se rige por sus propios códigos. Aprendimos que la logia se mueve por el ámbito internacional, sus miembros lo son de por vida, nadie puede abandonarla y la componen los hombres más poderosos que tejen sus hilos de manera discreta sobre todo cuando se trata de personajes de la esfera pública. La logia además cuenta con los arcángeles, hombres que ejercen la justicia dentro del grupo y que solo responden ante una persona. De todos ellos hay que destacar a Gabriel, el personaje más interesante que he encontrado en el libro, mucho más que Flegias o el propio Corteza de Roble en cuanto a los villanos. Gabriel recibió instrucción desde muy joven, solo tiene una lealtad, es inquebrantable, no se vende, obedece con diligencia y de manera eficaz. Sin olvidarnos del trío principal, encontramos a Sancho en casa después de los acontecimientos de Cuchillo de palo, su objetivo es encontrar a Michelson cueste lo que cueste. Erika y Olaffur viajan hasta Argentina siguiendo una nueva pista que les llevará hasta Alcides Bujaleski, un hombre que podría ser la solución a los enigmas.




Buenos Aires se convierte en el escenario para el final de esta trilogía. Dolores Redondo en el prólogo afirmaba que Pérez Gellida lo había vuelto a conseguir, escribir una segunda trilogía capaz de mantener la pasión tanto de la trama como el interés del lector. Yo estoy de acuerdo con ella. La novela incluye un enigma digno de cualquier novela conspirativa, pistas solamente identificables por los iniciados. Un grupo como la Logia de los Hombres Puros obviamente está bien escondido y guarda bien sus secretos, ese lugar se encuentra en Buenos Aires, en el palacio Barolo y no digo más para no estropearos la lectura. No deja de ser curiosa la elección de este lugar, único en el continente americano, el Barolo tiene una historia muy interesante que os invito a ver una vez acabéis la lectura. Ahora es cuestión de buscar Khimera y sumergirse en una nueva trama que a juzgar por las críticas parece ser tan buena como lo ya leído.

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