Nuestra casa en el árbol de Lea Vélez

martes, 8 de agosto de 2017

Este libro fue una recomendación de Mónica del blog Serendipia que nos animó a leerlo por los temas que trata, la vida de una familia con chicos muy inteligentes en especial uno de ellos. Publicado en 2017, la editorial es Planeta solo que viene en la edición de Destino.


Se trata de un libro muy íntimo. Su autora nos narra las peripecias de tres hermanos muy inteligentes que no se terminan de adaptar al sistema educativo sobre todo el hermano mayor, Michael, que es superdotado. Los colegios y sobre todo muchos profesores no están preparados para dar clase a un niño con un coeficiente intelectual tan alto. Esto hace que las actividades que se desarrollan en clase les parezcan aburridas y prefieran interesarse en otras que “no son de su edad” como muchos profesores carceleros recalcan. No es que estos niños no quieran aprender. Es que eso que deben aprender en el colegio o bien ya lo saben o bien no les interesa por la razón que sea. Tampoco yo soy un experto pero leyendo el libro uno no puede evitar acordarse de la tiranía de algunas maestras, (yo tuve una maestra así), que o haces los deberes de matemáticas o atente a las consecuencias. El libro no es fácil de leer. No es una lectura que te hable todo el tiempo de los niños inteligentes, te habla de niños con ideas tremendas y de sus juegos, estos niños no solo corren y juegan con otros niños sino que les gusta el cine de acción, hablar de agujeros negros, leer a Shakespeare y hacer obras de teatro. Los chavales superdotados no se dedican en exclusiva a ser virtuosos de algún instrumento. Error. Lea Vélez nos lo explica. Además de lo difícil que es que se comprenda a este niño, la lucha de la madre para que los profesores carceleros hagan por involucrarse en la educación especial que el chico necesita. Nos encontraremos con una historia que salta entre anécdotas, va del presente al pasado. El narrador, utilizando el diario de la madre y varias cartas, comienza contando cómo llegaron a Reino Unido y de golpe pasa a otra historia para retomar la anécdota principal más tarde. Es un libro para leerlo con calma, no hay que apresurarse pues aunque no estemos muy metidos en el tema de los chiquillos súper inteligentes, tenemos una pequeña visión y podemos comprenderles. La autora utiliza su experiencia personal para hablarnos de todo esto, la frustración, los momentos divertidos, la lucha a brazo partido con los colegios que en palabras suyas, no saben qué hacer con los superdotados pero también hablando de esos profesores jóvenes y no tan jóvenes que se esfuerzan, tienen pasión por enseñar y en su medida, ayudan a estos niños.


La autora
Lea Vélez nació en Madrid en 1970. Estudió Ciencias de la Información en la Universidad Complutense y se licenció en periodismo en 1994. Adicta a la música y al cine tiene también una diplomatura en guión de la Escuela de cinematografía y del audiovisual de Madrid. Entre muchos otros proyectos destacan su intervención en las series La verdad de Laura y Luna Negra emitidas en la Uno de Televisión Española.

Obra
El desván 2004 junto a Susana Prieto
La esfera de Ababol 2006
Tiza 2008 obra teatral
La cirujana de Palma 2014
El jardín de la memoria 2014
Nuestra casa en el árbol 2017

2 comentarios:

  1. Me alegra mucho que te animases con mi recomendación, ya sabes que es una lectura que me emocionó. Entiendo que si el tema no te toca tan de cerca lo leas con otros ojos, pero igualmente me doy cuenta de que te ha hecho reflexionar sobre la enseñanza y esos profesores estúpidos con los que todos nos hemos topado alguna vez. La historia también tiene una lectura feelgood, nada literal (como la autora). Un beso.

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    1. Hola Mónica.
      Yo no he conocido a nadie superdotado pero sí que he tenido profesores carceleros que menudas clases he tenido con ellos. Pero sí que reflexiono sobre el tema y en el caso de estos niños es muy necesario moverse en el sistema educativo y salir de una vez del estancamiento que yo particularmente me he comido unas cuantas reformas educativas que no me han servido para nada, ni me sirven actualmente.
      Gracias por tu comentario.

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