La inquilina de Wildfell Hall-Anne Brontë

domingo, 3 de junio de 2018


Título original: The tenant of Wildfell Hall
Editorial: Alba Editorial

Fue el año pasado cuando me inicié en los libros de las hermanas Brontë leyendo un libro por cada hermana. En particular quedé muy satisfecho con la hermana menor después de leer Agnes Grey, me pareció sorprendente que una mujer del siglo XIX escribiera con tanta crudeza. Las tres hermanas escandalizaron con sus tramas y personajes. La rigidez de las costumbres se pone en tela de juicio sacando a relucir lo más negativo. La inquilina de Wildfell Hall arrasa con la inamovible institución del matrimonio.

La novela está narrada en primera persona por Gilbert, un joven hacendado que se cartea con un amigo. Es una novela epistolar aunque no estoy seguro de si es adecuado el término. Gilbert cuenta a su amigo la expectación que corre entre sus conocidos por la llegada de una forastera a la vieja y solitaria mansión Wildfell Hall. Se trata de la señora Graham, una mujer joven con un niño de corta edad. La señora Graham se hace famosa entre sus vecinos por su hermetismo, sus escasas apariciones sociales y su reticencia a admitir visitas. Gilbert conocerá los primeros detalles por parte de su madre y su hermana que han acudido a visitarla y en especial los chascarrillos que le trae la señorita Eliza, una joven que a él le parece encantadora por sus maneras. Un buen día, Gilbert acude a conocer a la extraña mujer y queda prendado de su belleza y su carácter arisco. Pero los rumores siguen corriendo, por qué una viuda joven acude a recluirse al campo, por qué esa manía con el vino, por qué siempre anda pendiente de su hijo o qué relación especial la une al señor Lawrence, el dueño de la casa. Gilbert descubrirá por sí mismo que la señora Graham guarda muchos secretos.

Me ha gustado mucho más que Agnes Grey y eso que también es una novela que no se deja nada en el tintero. La señora Graham es una mujer que actúa de forma honesta pase lo que pase. No es una dama remilgada y traicionera como Eliza ni apocada y dócil como Rose, la hermana de Gilbert. En todo buen pueblo inglés de la época es natural que las señoras bien y el cura te digan cómo tienes que comportarte pero esto no afecta a la mujer que se conduce según su propio criterio. Cuando se descubre cuáles son las razones y tiene muchas, para vivir aislada vemos la parte negra del matrimonio. A través de otras novelas de su tiempo vemos que el matrimonio, sobre todo en gentes de “sociedad” es un trámite, un negocio más. Uno se casa por posición y dinero, el amor si eso puede aparecer más tarde o no. Lo importante es tener buena fachada y armonía delante de los demás y conformarse con lo que toca. Anne Brontë nos muestra que no, que no todo es maravilloso. Tanto en Agnes Grey como en La inquilina de Wildfell Hall nos muestra que hay penurias, dobles intenciones, el amor no es idílico y el matrimonio no es feliz para siempre. Me ha gustado mucho Helen Graham tiene mucha fuerza y Gilbert pasa de ser un simple caballero rural a saber mirar bien a su alrededor y descubrir que no es todo como se lo pintan. Aparte de la carga sincera la novela cuenta con un fuerte bagaje religioso, por algo la autora era hija de clérigo. Helen tiene fuertes convicciones en materia religiosa que aplica a su vida diaria.

Reto 100 Libros Nº 26

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