Sin censura: La librería

viernes, 24 de noviembre de 2017


Hoy inauguro una nueva sección del blog en la que hablaré de novelas que creo o considero que puedo dar una opinión más amplia haciendo destripe. El solo hacer destripe cuando reseño una novela que no me ha gustado junto con la contención de introducir los temidos spoiler en las reseñas me dio la idea. Y es que uno se cansa a veces de aguantar las ganas de decir ciertas cosas sobre las novelas que lee y solo puede compartir con quien también las ha leído. Por otra parte pensad en la cantidad de libros de la literatura universal se conoce su trama y final por medio de películas, comentarios de hace décadas y que uno en mayor o menor medida sabe qué ocurre al final. Todo el mundo sabe que Lizzie y Darcy acaban juntos en Orgullo y prejuicio o que Otelo mata a Desdemona, incluso lo de Robb Satrk se sabe y eso que es mucho más reciente.
         
Voy a inaugurar esta sección con La librería de Penelope Fitzgerald. Hace poco subí la entrada correspondiente avisando del advenimiento de esta otra entrada de destripes en la que básicamente voy a contaros por qué yo no considero mega ultra maravillosa la novela.

Primeramente, ya lo dije en la otra entrada, no soy de leer novelas en mitad del bum mediático. Cuando hacen una película de X libro como es el caso, se tiende a buscar con ansia el libro, devorarlo y gritar a los cuatro vientos lo bonito y fantástico que es. Me ha pasado varias veces que he ido por un libro esperando encontrar esas cosas bonitas que pregona la gente y me he metido cada hostia literaria que flipas. Me pasó con Cicatriz de Gómez Jurado, me pasó con La tristeza del samurái de Víctor del Árbol y me pasó con Ángeles y demonios de Brown. Uno se cansa de estrellarse por hacer caso de las entusiastas aclamaciones de cierta parte del público. Cuando salió la noticia de que Isabel Coixet estrenaba peli basada en un libro empezaron los bombardeos. Dio la casualidad que la trajeron a casa y me decidí a leerla descubriendo que La librería, a pesar de ser una novela muy amena, corta y para nada despreciable, esconde un fondo que ha llamado mi atención.

Sé de dos personas que lo han leído y les ha gustado y conozco otras dos que no les ha gustado mucho. Yo me quedo en medio. Porque sinceramente si lo maravilloso de la novela es ver cómo putean a Florence hasta el punto que se tiene que marchar de su pueblo pues mira…

Florence, con la audacia de sus circunstancias, viuda, de mediana edad, residente en un pueblecito y sin apenas medios, decide comprar Old House, una vieja casa que nadie ha tocado en los ocho años que lleva a la venta. Ella por sí misma la acondiciona para instalar su librería, lo único que pide es un préstamo al banco y contratar a quien le haga la obra para poder instalarse. Florence actúa con toda su ilusión pensando en lo lucrativo y lo bien que se lo pasará con su librería. Y aquí vienen los problemas. De golpe la millonetis del pueblo, una señora bien, la invita a un coctel en su casa y como si se creyera la reina le empieza a decir que ella tenía otros planes para Old House. ¿Me explicas por qué tienes que acordarte de una casa que lleva ocho años vacía ahora que la ha comprado otra persona? Se supone que la millonetis aparte es la enterada, la vieja del visillo, la que todo lo sabe. ¿No se ha enterado de las gestiones de Florence para pedir un crédito? La señora bien quiere poner un centro de arte y música no sé para qué. Primera reacción mientras leía ¿quién eres tú y de qué vas?

Lógicamente Florence sigue a su rollo. La cosa funciona bien, pasa una temporada y un buen día la señora bien llega a la librería y decide saltarse a la torera la cola y exigir cosas con la consabida regañina de la ayudante de Florence. Al poco tiempo empiezan a desaparecer los clientes y las amenazas veladas vía abogado de Florence que al parecer “intenta” mediar en este conflicto. ¿Me estás diciendo que la señora bien se cree que puede saltar por encima de cualquiera? Sí. ¿Me estás diciendo que esta señora que no ha movido un dedo en todo el tiempo que Florence montaba el negocio y atendía la clientela, ahora se ofende porque una niña la ha puesto en su sitio? La niña mola. Que alguien me explique el servilismo de esta gente. Novela ambientada en los cincuenta-sesenta. Gente de un pueblo en el que todos se conocen que al principio muy contentos con la idea de tener una librería y que luego de buenas a primeras empiezan a desaparecer. Eso se llama servilismo. Hacer lo que la millonetis dice. Como si ella fuera la dueña de las tierras y los amenazase con expropiarles. ¿Dónde está lo maravilloso aquí? Mientras Florence tiene el negocio todo muy bien. Las putadas que vienen después no son ni bonitas ni maravillosas. Puede ser gracioso en el contexto inglés. Tampoco sé o sabemos lo que quiso transmitir Fitzgerald en su novela. No podemos preguntarle porque está muerta. Que sí, que igual en la peli de Coixet lo hacen de manera graciosa pero yo no le veo ninguna gracia en que al final Florence se tenga que ir de su pueblo de mierda porque se haya quedado sola aguantando pacíficamente a los serviles de sus vecinos.

Igual que yo tiro aquí con mis palabras no me como la novela, simplemente digo que no me parece tan maravillosa como dicen. Que si no llegan a traerla de la biblioteca igual no la hubiera leído hasta el año que viene. Igual no la hubiera leído nunca pero ya ha pasado y aquí estamos. Si habéis leído La librería y os ha gustado tranquilos que no os juzgo tenéis derecho a manifestar vuestra sincera opinión. Si la habéis leído y queréis decirlo en los comentarios sois libres de hacerlo que no muerdo. A menos que me insultéis entonces vamos mal.


Espero que os haya gustado el formato de esta sección. Como veis iré siendo sincero en todas las entradas que le dedique. Habrá de todo desde Jane Eyre hasta Canción de hielo y fuego.

2 comentarios:

  1. Pero, hombre, no se disfruta con la maldad del pueblo contra Florence, jajajajaja. A ver, yo te cuento lo que disfruté de esta novela: la paz, la calma, al atmosfera tan inglesa, los personajes, la tristeza, la melancolía de Florence pero también del pueblo y de sus largos paseos al atardecer, por el poltergeist y por los clientes de la librería. Un besote.

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  2. Hola Mónica.
    Coincidimos en la tristeza y melancolía de la protagonista. A pesar de todo lo que le pasa no devuelve los golpes pero que se tenga que ir porque los otros no la apoyen... aunque tuviera que cerrar su negocio, al menos esos supuestos vecinos y amigos le dirían algo de consuelo yo qué sé. Tengo muy claro que no voy a leer más novelas en plena explosión publicitaria siempre pasa algo.
    Muchísimas gracias por tu comentario.

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