El médico de Noah Gordon

miércoles, 5 de julio de 2017

En esta ocasión os traigo una de las mejores novelas históricas que he leído en mucho tiempo. Es muy difícil recrear un siglo tan anterior al nuestro pero Noah Gordon hizo lo que muchos escritores de novela histórica hacen, investigar y utilizar fuentes. Desde luego tiene que inventarse la trama pero el mundo de entonces no se lo puede inventar, es por eso que El médico tiene una ambientación perfecta. The Physician en el inglés original se publicó en 1986. Círculo de Lectores obtuvo la licencia para su distribución.


Rob Cole queda huérfano muy joven. Primero la muerte de su madre tras dar a luz en pésimas condiciones sanitarias. Después su padre desangrado en una sangría que le practica un médico carnicero que además cobra por su trabajo. Todos sus hermanos son diseminados a los cuatro vientos para ser criados por diversos artesanos. Debido a su edad y constitución física, Rob es rechazado por todos y acuciado por el hambre terminará de aprendiz en el carromato de un cirujano barbero al que todos llaman Barber, que recorre la Inglaterra del siglo XI vendiendo remedios y curando heridas y catarros. Con el tiempo, Rob querrá ampliar sus conocimientos al ver que muchos de los males que afligen a sus pacientes son incurables o no tratables debido a las rígidas normas eclesiásticas que impiden realizar operaciones, es decir, abrir cuerpos.

Los limitados conocimientos de Barber llevarán al joven Rob a plantearse el ingreso en una escuela de medicina pero los métodos de los médicos ingleses no son mayores que los del cirujano barbero y a menos que tenga dinero suficiente no podrá acceder. La conversación con un judío, médico practicante, le dará la respuesta. En Persia existe una escuela famosa por sus médicos y por tener al frente al mejor de todos los sanadores, Avicena. Entusiasmado, Rob realizará un largo y peligroso viaje a través de Europa hasta la Constantinopla cristiana y desde allí en una caravana mercante llegará a Ispahán. Para conseguir la entrada al maristan , Rob se hará pasar por judío ya que solo ellos además de los musulmanes, pueden acceder a los conocimientos que tanto ansía el joven inglés.

Esto a rasgos generales es un resumen de la primera parte de la novela. Lo que viene a continuación es mucho mayor ya que el autor describe minuciosamente las sociedades del siglo XI en cada aspecto y en cada lugar. Si en Inglaterra los médicos son unos carniceros, los cirujanos barberos están considerados como estafadores y a veces relacionados con la brujería y perseguidos y las gentes son temerosas de Dios y trabajadores, en el camino a Persia, Rob conocerá a personajes de todo tipo desde Charbonneau, un francés que le lleva hasta Alemania, James Cullen y su bella hija Mary procedentes de Escocia, Aryeh Askari, un judío mercader que hace la ruta junto a unos parientes y con quienes aprende lo básico para ser judío además de su lengua. Obviamente no les puede decir la verdad sino que les cuenta que su padre era judío pero nunca le enseñó sus raíces. Comprobará la amable hospitalidad judía mientras viaja en el grupo. En Ispahán no aprenderá solamente a tratar las enfermedades que anteriormente no sabía y ni siquiera conocía. Aprenderá sobre el funcionamiento del cuerpo, leerá los tratados de médicos sabios, aprenderá filosofía y leyes, sobre todo las suras y aleyas del Corán. No hay que olvidar que se encuentra en territorio donde la religión es el Islam y por lo tanto todos los estudiantes ya sean de la rama que sean deben conocerlo a la perfección. Por otro lado, aunque no entra en su formación, Rob aprenderá las tradiciones judías y los mandamientos de la Torá. Hace amistad con Mirdim, un judío y Karim, un musulmán que se convertirán en sus mejores amigos de los que aprenderá por igual. Tendrá contacto con el Sha Ala-al-Dawla, señor de Persia y por supuesto con el sabio Ibn Sina o Avicena que le trasmitirá sus conocimientos y le brindará su amistad.

De todos los personajes solamente hay dos reales uno es Ibn Sina y el otro es el médico al-Juzjani, cirujano en el maristan que dará clases a Rob sobre anatomía y las formas de tratar un miembro humano o su amputación. Las crónicas señalan a un Ala-al-Dawla pero Noah Gordon no encontró información por lo que se toma la libertad de incluirlo en el siglo XI e inventar su personalidad. La introducción de personajes tan variados es otro de los atractivos de esta novela ya que no se limitan a las zonas geográficas que atraviesa el protagonista sino también en la misma Ispahán, ciudad en la que conviven musulmanes y judíos y gentes de diversas procedencias en especial mercaderes. Aparte Noah Gordon escenificó a cada personaje con sus creencias religiosas y las da a conocer a través de los ojos de Rob que aprende la medicina de ese momento y que tanto musulmanes, judíos y cristianos consideran que abrir los cuerpos humanos es una aberración castigada por dios, es pecado.

Está escrito – contestó Ibn Sina con mucho cuidado – que los muertos se levantarán y serán saludados por el Profeta (¡que Dios lo bendiga y lo salude!) para volver a vivir. A la espera de ese día, sus cuerpos no deben estar mutilados.
Fragmento de la novela.

El protagonista sentirá un gran interés por la enfermedad del costado es decir, la apendicitis, que en el siglo XI era incurable y no había forma de estudiarla porque abrir cuerpos humanos no está permitido. ¿Cómo se sabía entonces que el ser humano estaba compuesto por órganos internos? Examinaban hasta cierto punto las heridas de los condenados a muerte, los ejecutados y los restos humanos que habían sido enterrados sin una ceremonia previa. Todo ello con el mayor secretismo en algunas ocasiones para eludir la vara de la religión. Los infractores eran castigados tanto en la religión musulmana, como la judía y la cristiana.

Al mismo tiempo Rob podrá ser testigo de que el cristianismo no tiene todas las respuestas si bien continúa siendo cristiano en secreto. Aquellos que profesan una fe diferente no por ello son unos bárbaros infieles como los fanáticos y otros bien pensantes pensaban, piensan y pensarán a lo largo del tiempo.

La novela fue “adaptada” a la gran pantalla y pongo entrecomillado adaptada porque el guión y la escenografía es puro invento. Sólo se parece al libro en que salen Rob, Ibn Sina, el sha, Mirdim y Karim. Lo demás es puro invento que ya destriparé en otra entrada.


El autor
Noah Gordon nació el once de noviembre en Worcester, Massachussetts, Estados Unidos, en 1926. Fue alumno de la Union Hill School de Worcester y se graduó en el Classical High School en 1945. Sus padres le forzaron a empezar la carrera de medicina pero él la abandonó para estudiar periodismo en la Universidad de Boston. Poco después se diplomaba en Inglés y Escritura Creativa. Trabajó en diversas publicaciones como reportero y periodista. En ese entonces empezaría a escribir sus propias obras.

Obra
El rabino 1965
El comité de la muerte 1969
El diamante de Jerusalén 1979
El médico 1986
Chamán 1992
La doctora Cole 1996
El último judío 1999
Sam y otros cuentos de animales 2002
La bodega 2007

2 comentarios:

  1. Te felicito por tu reseña, justo terminé de leerme el libro hace cuatro días y me siento vacía, espero volver a leer un libro que esté a su altura.

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    1. Hola Carmen.
      La verdad es que es una novela perfecta y el trabajo de investigación es excelente. Quiero ponerme con otras de sus novelas a ver qué tal.
      Muchas gracias por tu comentario.

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