El enigma de la calle Calabria y La última noche de Víctor Ros de Jerónimo Tristante

sábado, 26 de noviembre de 2016

Otra reseña doble para hablar de la tercera y cuarta entrega de Víctor Ros de Jerónimo Tristante que por cierto ya han empezado a emitir la segunda temporada. El enigma de la calle Calabria es una novela de 2010, viene con la editorial Maeva y es de la edición de 2012. La última noche de Víctor Ros es de 2013, la edición es de Plaza y Janés y pertenece a la primera edición del mismo año. Todavía me falta comprar la quinta entrega de la colección.


En su tercera aventura, Víctor Ros acude a Barcelona donde Gerardo Borrás, un acaudalado burgués, ha desaparecido sin dejar rastro. El cochero no había notado nada extraño hasta que al llegar y abrir la puerta del coche descubre que su patrón no está. El misterio aumenta cuando el hombre asegura que nadie ha podido acercarse al coche sin que él se diera cuenta. El señor Borrás no está en ninguno de sus sitios conocidos y su esposa comienza a desesperarse. Alfredo, primo de doña Huberta, pide ayuda a Víctor. Sin embargo al poco de comenzar a investigar don Gerardo reaparece muy malherido y sufre fuertes ataques cuando el cura acude a hacerle una visita, de hecho las obras religiosas que adornan su casa le martirizan por lo que los más crédulos comienzan a creer que el hombre está poseído por el demonio.

Es el año 1881, Barcelona es una ciudad cosmopolita con elegantes avenidas, grandes residencias y multitud de artistas y personajes de toda condición pero más allá de las ignorantes altas esferas se encuentra el mundo de la pobreza alejado del centro urbano, delincuencia, adicciones, prostitución de menores, perversiones sexuales al alcance de los mejores bolsillos, anarquistas que esperan cambiarlo todo de un plumazo… un gran puzle que el veterano Ros tendrá que reunir para dar con la verdad.


En su cuarta aventura Víctor tendrá que ir a Asturias en concreto a Oviedo donde desarticuló una célula anarquista mucho antes de su implicación en El misterio de la casa Aranda. Ramón Férez, un chico de buena familia ha sido apuñalado repetidas veces y su cadáver aparece frente a la entrada de su residencia. El principal sospechoso es un humilde afinador de pianos que se relacionaba con el difunto. Su condición sexual lo convierte en el acusado perfecto hasta que un mozo de cuadras se convierte en sospechoso al descubrirse que ostentaba un nombre falso. La opinión pública se divide entre estos dos hombres mientras aparecen nuevos sospechosos y pistas falsas e incluso cadáveres.

Es 1882, en un castillo suizo una peligrosa criminal consigue fugarse y desaparecer del mapa. Poco después Lewis, a quien conocimos en la segunda novela, pide ayuda a Víctor para atraparla pero este se niega debido al final que ambos tuvieron en la tercera novela. Víctor es requerido por Agustín Casamajó a quien conoció en su anterior estancia en Asturias pero no quiere revivir el pasado y sobre todo volver a ver a quienes estuvieron implicados en la célula anarquista. Sabremos qué sucedió entonces y cómo Víctor se labró su fama antes de volver a Madrid.

LO QUE ME HAN PARECIDO

El enigma de la calle Calabria
Se aleja de su escenario habitual en Madrid para describirnos una ciudad moderna pero con sus sombras. El caso es interesante dado que parte de una desaparición misteriosa que se complica con la vuelta de Borrás y su grave estado tanto físico y mental. Para un hombre como Víctor es sorprendente el estado en el que se encuentra. Lejos de haber estado en el infierno, Gerardo Borrás parece haber sido víctima de una brutalidad extrema ocasionada por manos humanas. Su investigación refleja que el recto padre de familia tenía sus trapos sucios y unas preferencias sexuales particulares. Además de la caja fuerte de su despacho ha desaparecido todo el dinero. Uniendo esto con la desaparición de varias niñas y el ambiente bohemio nos sale una novela muy disfrutable. Lo que menos me ha gustado ha sido el tinglado que se arma con lo de Máximus demasiado aburrido para mi gusto.

La última noche de Víctor Ros
Nos permite conocer mejor al protagonista, cómo logró su primer gran éxito policial al mismo tiempo que debe enfrentarse a sus recuerdos investigando un nuevo caso. Demasiados sospechosos y demasiadas pistas que apuntan en todas las direcciones posibles, la investigación local ha sido un desastre y el criminal podría haber escapado con toda tranquilidad. La homosexualidad es un tema recurrente, la víctima lo era, lo es el primer sospechoso, prácticas que permanecen en secreto tienen mucho que ver con ello. Es un tema tabú que ninguna familia de buena posición quiere ver aireado siendo además un pecado gravísimo. La Iglesia en este caso se posiciona a favor del primer sospechoso, el párroco ofrece su ayuda sin importarle su condición sexual. El criminal se adivina desde el principio, se juega con los sospechosos pero es evidente lo que desemboca en un final arriesgado para capturar a Víctor y evitar que se señale al culpable.

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