Consummatum est de César Pérez Gellida

viernes, 28 de octubre de 2016

Y después de tres semanas intensas devorando las dos últimas novelas he llegado al final de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne de César Pérez Gellida. Ya expresé mi satisfacción hace unos meses después de haber leído Memento mori, satisfacción que creció con Dies irae y que ha crecido aún más con esta última parte. Es el final de la mejor trilogía de novela negra que llevo leídas.


Esta novela se editó en 2014, esta edición es de 2016 Debolsillo y edita Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U.

Consummatum est comienza diciéndonos qué día acaba esta historia. Es la recta final de una cacería que ha durado demasiado tiempo. La trama nos sitúa apenas unas semanas después del trepidante final de Dies irae, en una pequeña población de Islandia han aparecido asesinados los miembros de una misma familia, el asesino protagoniza una inteligente huida ante el asombro de las autoridades que habían organizado un fuerte dispositivo para atraparlo. El comisario Ólafur Olafsson tiene entonces conocimiento de la existencia de Augusto Ledesma. Por otro lado el inspector Ramiro Sancho junto a Gracia Galo acepta formar parte de un grupo organizado por un destacado miembro de la Interpol, Robert J. Michelson  que incluirá Olafsson y Erika Lopategui. El objetivo es simple: detener a Augusto cómo sea.
Y mientras tanto Augusto Ledesma va perfeccionando su estilo mientras recorre Europa asesinando y dejando sus nuevos poemas junto a los cuerpos de sus víctimas. Sus métodos le permiten desaparecer y pasar desapercibido. Son años de entrenamiento que han culminado en un asesino metódico con un objetivo aparte y es acabar con sus enemigos al tiempo que perpetua su obra.

Mira que es difícil reseñar sin destripes pero yo lo intento. Si el lector ha leído las primeras novelas entonces no hay ningún problema porque sabe por dónde van los tiros pero si te has encontrado esta reseña y no la conoces mejor no sigas leyendo.

Después de la Revelación con mayúscula de Dies irae, se entienden muchas cosas y por eso podemos comprender la urgencia de Augusto para terminar con su plan, grabarse en la memoria colectiva por su enorme talento. Si algo me ha gustado de toda la trilogía es lo bien montado que está este personaje Pérez Gellida se merece los laureles del éxito. Y es que todos los personajes están bien construidos, con sus odios y anhelos, nos encontramos con personajes con auténticas motivaciones personales que nos hacen la lectura más atractiva. Doy un diez a Erika Lopategui y Olafsson, la primera por la evolución que ha tenido y el segundo, aunque sólo aparece en esta trama, por su tenacidad porque mira que ha caído veces. Ramiro Sancho se ha visto superado por la desesperación y es que aparte de todo el tiempo que lleva persiguiendo a Augusto se juntan otros factores como el sistema judicial, sin pruebas no puedes acusar a nadie de asesinato y si encima este asesino se las sabe todas…

Hay algunos aspectos que creo que han sobrado pero no es plan de reventar la trama. Eso para otro día que tenga ganas de hacer una reseña con destripamientos y vuelva a poner una foto de River Song para avisar. Pero en conjunto ha sido una trama muy buena, con una buena dosis de investigación que es una de las cosas que más se agradecen en los escritores. Como no podía ser de otra manera de nuevo tenemos canciones de Bunbury, Rammstein, Depeche Mode… algunos como Héroes del Silencio los conocía pero otros como ha sido el caso de Rammstein son nuevos para mí. Definitivamente a partir de ahora será muy distinto escuchar Spieluhr.

Al final del libro junto con los agradecimientos, la banda sonora y la nota del autor se incluyen todos los poemas que Augusto ha ido dedicando a sus víctimas desde el principio, la obra literaria de un asesino.

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