Mis lecturas hasta los quince años

jueves, 14 de julio de 2016

Echando la vista atrás uno se pregunta cuáles fueron los primeros libros que empezó a leer con más intensidad. De pequeño me regalaban libros de cuentos con muchos dibujos y me los leía en muy poco tiempo. También me dejaban comics de Mortadelo y Filemón, El botones Sacarino, Rompetechos… en fin que era muy fan de Francisco Ibáñez y todavía guardo muchos de sus Mortadelo y Filemón en el armario. Con el colegio llegaron los libros infantiles que nos hacían leer para ir cogiéndole gusto a la literatura, yo era uno de los que más leían. Había títulos como el Superzorro, Dardo y Huracán, Un pingüino en el desierto, Fray Perico y su borrico… todos esos títulos de El barco de vapor que supongo que en todos los colegios se leerían. Luego a partir de los diez u once años hizo su entrada J. K. Rowling que regaló al mundo su Harry Potter. Recuerdo que aquello fue una explosión en el panorama de la literatura juvenil de aquellos tiempos, yo mismo empecé leyendo los cuatro primeros libros pero aquí discrepo con aquellos que reverencian toda la saga porque para mí, los últimos libros a partir de El cáliz de fuego se me fueron haciendo pesados y hasta previsibles es decir que no me gustaron. Supongo que influyó el ir creciendo con la saga soy de la primera generación de Harry Potter así que mientras el prota crecía lo iba haciendo yo e iba explorando otros géneros. Hubo una pareja de autores que se alejan bastante de lo juvenil pero que en mi adolescencia tuvieron un hueco. Douglas Preston y Lincoln Child son dos autores que me parecieron bestiales en su momento he leído una buena cantidad de sus novelas, sobre todo las protagonizadas por el agente especial Pendergast del F. B. I. pero no todos sus libros me han gustado, tienen dos trilogías que su final es de las peores cosas que he leído y eso cuando uno es seguidor le perjudica y da un toque de atención y recula cuando ve que hay nuevos libros de los autores sobre todo el último de Pendergast cuyo argumento me insta a no tocar el libro.
Aparte de los mencionados a partir de los trece años fue cuando empecé a leer compulsivamente las novelas de Agatha Christie que iba consiguiendo con las colecciones del periódico, en el Corte Inglés cuando en la edición Debolsillo venían dos novelas en una, buscando en la Feria del libro de ocasión de Murcia, en el rastro de libros usados y más sitios hasta casi hacerme con toda la colección. Soy muy fan de Poirot y Jane Marple. Y desde luego ese bautismo con el género del misterio, policial, negro me llevó a conocer a muchos más autores.

Sagas juveniles no he tocado muchas. Harry Potter, Laura Gallego y sus Memorias de Idhún, devoré los dos primeros libros pero el final del tercero en cuanto al triángulo amoroso entre Victoria, Jack y Christian me dejó bastante frío pero no deja de ser novedoso. Quiénes habéis leído esta trilogía me entenderéis porque no es lo habitual.
No sé si a los quince o por ahí empecé con Las aventuras del capitán Alatriste de Arturo Pérez Reverte y aquello fue un descubrimiento porque es uno de mis autores preferidos y en casa se han leído la mayoría de sus novelas es un género adulto que a mis quince, dieciséis años no podía soltar.

Me estoy dando cuenta de que no he seguido tantas sagas juveniles como los demás han hecho. He ido leyendo de todo probando diferentes autores pero sin meterme de lleno con todas sus novelas como Mary Higgins Clark, Stephen King, Patricia Highsmith… es ahora con 26 años cuando estoy profundizando más en estos y otros muchos autores. Es ahora cuando tengo más raciocinio cuando le estoy dando a tope a las colecciones o sagas y lo juvenil ha quedado aparcado, es un género que no he vuelto a tocar. Hubo un libro juvenil que sí que me gustó bastante, se llamaba La cazadora de Indiana Jones y era un libro muy cortito de Asun Balzola y fue una lectura muy agradable, la protagonista tenía los típicos problemas de la adolescencia, sentirse incomprendida, meterse en un lío por evitar que los demás se burlen por su forma de vestir aunque dejaba espacio para un pequeñísimo romance. Ahora lo que más vende es el drama por lo que llevo visto en ventas. Puede que antes los pocos libros juveniles que alcanzaban a salir a la venta estaban escritos de otra manera.

Esos son los libros de mis quince años para abajo antes de que el género negro fuera mi preferencia universal.


¿Qué libros leíais vosotros? ¿Algún otro insatisfecho con Harry Potter? ¿Os gustó el final amoroso de Memorias de Idhún? Expresaos en los comentarios.

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