Cartas sobre la mesa & El testigo mudo de Agatha Christie

viernes, 5 de junio de 2015

Cartas sobre la mesa (Cards on the table) en el idioma original es una novela publicada en 1936. En el prefacio la autora advierte que el lector tiene cuatro únicos sospechosos en lugar de un amplio abanico en el que el menos esperado es el asesino. Debolsillo sacó una edición doble en 2003 con las traducciones cedidas por Editorial Molino. Este volumen también incluye El testigo mudo (Dumb witness) en el original se publicó en 1937.


Cartas sobre la mesa
Poirot recibe no con cierto desagrado la invitación del famoso señor Shaitana a cenar en su elegante apartamento de Londres. Shaitana es conocido por sus fiestas que abarcan todo tipo de espectáculos, entretenidos, desagradables, horrorosos… Cuando Poirot llega encuentra a tres de sus conocidos, la señora Oliver, escritora de novelas de misterio, el coronel Race, sospechoso de trabajar para el Servicio Secreto y el superintendente Battle de Scothland Yard. Junto a ellos hay otros cuatro invitados, el doctor Roberts, la señora Lorrimer, la señorita Meredith y el comandante Despard. Shaitana sostenía la teoría de que cualquiera podría ser un asesino y que el asesinato es una forma de arte. Después de la cena se dividen para jugar una partida de bridge. Más tarde se descubre que Shaitana ha sido asesinado y que los sospechosos principales son los cuatro posibles asesinos que estaban jugando en la misma habitación.

Una de las mejores novelas de Poirot que además reúne a personajes bien conocidos. No es la primera vez que Poirot une su intelecto con ellos, sobre todo con la señora Oliver que suponen un respiro ante la simplicidad de Hastings. Saber que solo hay cuatro sospechosos reduce las posibilidades de una investigación más larga y compleja por lo que se tendrá que bucear en el pasado y descubrir cuál es el secreto que Shitana creía conocer sobre ellos. Debemos partir de la base de cada sospechoso ha cometido un asesinato en el pasado, la autora nos lo advierte en su prefacio añadiendo que este tipo de historias suele tener una larga lista de sospechosos y hay que fijarse en el menos probable pero ella quiso darle la vuelta y ponernos solamente cuatro. Todos con un motivo, todos con una oportunidad, los cuatro estaban en la misma habitación que el muerto. Es un juego muy interesante que enfrenta a estos personajes con reconocidos investigadores de la pluma de Agatha Christie.

El testigo mudo
La señorita Arundell tiene mucho dinero, apenas gasta una tercera parte de sus rentas y vive holgadamente en la casona familiar. Sus sobrinos acuden a visitarla en Pascua y necesitan dinero con urgencia, las deudas se acumulan pero tía Emily no está dispuesta a ceder a sus caprichos. Poco después la anciana sufre una aparatosa caída por las escaleras y asustada decide escribir una carta a H. Poirot pero este no la recibe hasta unas semanas más tarde cuando la señorita Arundell ya ha muerto.

¿Qué es lo que ha ocurrido? Acompañado de Hastings, Poirot se dirige a la población de Market Bassing y empieza a hacer averiguaciones por su cuenta. Al saber que el testamento de la difunta beneficia únicamente a miss Lawson, la señorita de compañía, encuentra un vertedero de rumores. La sangre es más espesa que el agua y la señorita Arundell jamás hubiera hecho algo parecido, ¿o tal vez si? Ha escrito a un detective privado, podría haber hecho cualquier cosa.

Narrada por Arthur Hastings en primera persona, conoceremos a Charles, atractivo, con mucha labia y demasiadas deudas, su hermana Theresa, bella cosmopolita y enamorada del doctor Donaldson que no tiene dinero pero con el que planea casarse y finalmente la prima de ambos, Bella, casada con el doctor Tanios, un griego para el horror de la buena sociedad rural inglesa con el que tiene dos hijos pequeños. Los herederos naturales que dejaron de serlo. Por otro lado encontramos a miss Lawson la heredera, una mujer muy espiritual con mucho que decir y finalmente el servicio siempre fiel a la familia que desconfía a horrores de lo ocurrido.

El título hace referencia a Bob, el perro de Emily Arundell, el animalito tenía la costumbre de jugar con una pelota de goma en las escaleras. Tras el accidente de la escalera se piensa que la mujer rodó por las escaleras al tropezar con la pelota pero las cosas no son tan sencillas. Por ejemplo cualquiera podría haber dejado la pelota allí y provocar el accidente. La señorita Arundell murió bastante tiempo después de esto, eso hace que Poirot se haga muchas preguntas, preguntas que finalmente van siendo contestadas. Trabaja con sigilo a sabiendas que en un pueblo pequeño los rumores tardan minutos en extenderse. Si alguien hace preguntas sobre la familia y eso quiere decir que hay algo turbio y claro, cualquiera empezará a decir que algo se olía, demasiada casualidad que el testamento fuera favorable a cierta persona, hay rumores de una exhumación…

Una novela que se lee plácidamente con otro ejemplo de familia disfuncional esta vez, la tía solterona y tacaña que en verdad es una mujer muy noble y sabe ver las cosas como son. Si hay personaje que me gusta de El testigo mudo es Emily, la conocemos viva y después de muerta junto al resto de la familia tanto sus parientes vivos como ya difuntos. Cada sobrino tenía un motivo para matarla y al mismo tiempo parece improbable que lo hiciera pero no solo ellos, tenemos dos médicos, una amiga, una dama de compañía muy peculiar. Como siempre la respuesta al final con su sorpresa incluida.

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