El blanco móvil de Ross MacDonald

martes, 30 de septiembre de 2014

Volvemos de nuevo con otra reseña, esta vez se trata del primer caso de Lew Archer el detective creado por Ross Macdonald y protagonista de varias de sus novelas. Archer ve la luz por vez primera en 1949 ocupándose de investigar la desaparición de un millonario que muy pronto se descubre como un caso de secuestro. Conocemos por primera vez para quien lee este libro en primer lugar, detalles de la vida de Archer, su trabajo en la fiscalía, sus relaciones y su modo de ver la vida que quedó profundamente marcado tras la II Guerra Mundial. En esta novela vemos de nuevo las distintas personalidades que se entremezclan para crear una trama compleja y emocionante. El título que hoy nos acompaña es El blanco móvil, The moving target en el inglés original.


SINOPSIS
Archer es contratado por un viejo amigo para que investigue la desaparición de uno de sus clientes. Actúa bajo las órdenes de una singular esposa que no parece estar preocupada en absoluto por el paradero de su marido. Archer iniciará entonces una investigación en la que poco a poco va incluyendo a diferentes personajes, la hija enamoradiza, un atractivo piloto de aviones. una actriz aficionada a la bebida y otros personajes poco recomendables.

EL PROTAGONISTA

LEWIS ARCHER: ex ayudante del fiscal del distrito reconvertido en detective privado. Acude a la llamada de su amigo Bert Graves para encontrar a Raplh Sampson, un millonario desaparecido misteriosamente. Desde el primer momento puede darse cuenta de la extraña relación que mantienen las dos mujeres más próximas a Sampson, una esposa inválida y una hija resentida y huraña que dibujaran un boceto diferente del millonario. Diferentes personajes harán que Archer se vea metido en un feo asunto que se revela en un caso de secuestro donde la vida de la víctima vale cien de los grandes.

LA TRAMA
Como ya he leído en otras de sus novelas, es un fiel retrato del lado oscuro de la sociedad que debe vivir dejando atrás los horrores de la guerra. Son personajes desesperados, frívolos, cínicos, capaces de hacer lo que sea, odiar, amar o ser fieles. Desde el detective desencantado con la vida hasta una esposa que solo piensa en sí misma, una chica sin rumbo, un enamorado, un atractivo busca vidas o la actriz en decadencia, todos ellos son un reflejo de su tiempo. Son personajes vivos que podemos encontrar en cualquier época, incluso en la actualidad.

EL AUTOR
Ross Macdonal es considerado el principal discípulo del genial Raymond Chandler. Nacido en Los Gatos, California un 13 de diciembre de 1915 y fallecido en Santa Bárbara, California un 11 de julio de 1983. Su nombre real era Kenneth Millar, Ross era el seudónimo que utilizaba para firmar sus obras. Estuvo casado con la también novelista de misterio Margarett Millar.
Son pocas las novelas que firmó con su verdadero nombre: The dark tunnel, Trouble follows, blue City y The three roads. Bajo el de Macdonald encontramos relatos con Lew Archer aparte de las protagonizadas enteramente por este personaje Archer en Hollywood, Archer at large y Archer in Jeopardy. Además de El nombre es Archer, Lew Archer investigador privado y Los archivos de Archer. Este carismático detective sería desde 1949 a 1976 protagonista de varias novelas: El blanco móvil, La piscina de los ahogados, La forma en que algunos mueren, La sonrisa de marfil, En busca de una víctima, Costa Bárbara, Los maléficos, El caso Galton, La Wicherly, El coche fúnebre a rayas, El escalofrío, El otro lado del dólar, Dinero negro, El enemigo insólito, La mirada del adiós, El hombre enterrado, La bella durmiente y El martillo azul. También bajo seudónimo encontramos Te espero en la morgue y El caso Fergusson.

1 comentario:

  1. Sencilla, sin spoiler y mostrando diversos puntos de la novela para una vez más dejarnos con la miel en los labios y leer la novela de misterio que nos traes. Me gusta como describes los personajes y nos traes un análisis completo objetivo. De nuevo bravo por este trabajo que haces en las reseñas y por acercarnos a autores que tras décadas de haber fallecido siguen hablándonos desde la tumba, concediendonos la oportunidad de entrar en su mente, en su mundo a pesar de ya no estar entre nosotros.

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