Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer

lunes, 5 de agosto de 2013

Compré este libro en una librería frente a la Universidad junto a otro de Toltoi y otro de Oscar Wilde. Contiene una serie de leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer nacido en Sevilla el 17 de febrero de 1836 y fallecido el 22 de diciembre de 1870. Hijo de un pintor costumbrista, quedó huérfano de padre y madre siendo un niño por lo que paso a vivir con su madrina, en casa de esta se convirtió en un ávido lector de literatura romántica europea de la época. Aprendió a pintar junto a su hermano Valeriano pero se decantaría por la literatura y trasladarse a Madrid en 1854, momento de fuertes cambios en el país ya que se encontraba en pleno Bienio Progresista con el general Espartero y conociendo la revolución industrial. Conoce a Ramón Rodríguez Correa que lo introduce en tertulias musicales y literarias, Bécquer escribiría un par de zarzuelas y pequeñas piezas dramáticas y publicar en algunos diarios y revistas diversos artículos y poemas y leyendas propias. Las leyendas aparecieron entre 1858 y 1864 en el diario La Crónica El Contemporáneo. En 1861 se casa con Casta Esteban teniendo con ella tres hijos y numerosas rupturas. Compaginó su trabajo de periodista, que le aportaba pocos ingresos, con sus propias creaciones. Durante el gobierno de Narváez de carácter conservador, se convierte en censor de novelas, lo que le aporta un aumento de salario pero con el triunfo de la revolución de 1868 debe retomar su trabajo de periodista. Sus estancias en Soria y Toledo junto a su hermano Valeriano fueron uno de los múltiples puntos de inspiración del autor, es nombrado director de La ilustración de Madrid y colabora en El Museo Universal, revistas de representación gráfica donde publicaban escritores e ilustradores de calidad. En el año 1870 fallece Valeriano Bécquer y pocos meses después, en diciembre, moriría el propio Gustavo Adolfo no sin antes pedir a su amigo Augusto Ferrán que cuide de sus hijos y se encargue de publicar su obra ya que como él dijo, serán más conocidas después de su muerte. Sus amigos lograron publicar las obras completas del difunto Bécquer siendo difundidas hasta nuestro presente. Hasta aquí esta mini introducción, sin duda los lectores de este género podrán aportar más datos sobre este interesante autor que sigue seduciendo con sus obras.


El caudillo de las manos rojas: inspirada en las leyendas de la India, Pulo acaba con la vida de su hermano por el amor de la bella Siannah pero los dioses le castigan arrebatándosela. Para recuperarla, Pulo debe realizar un viaje para eliminar los crímenes cometidos hasta entonces.

La cruz del diablo: las gentes viven atemorizadas por la sangrienta banda de bandidos que dirige el señor de un gran castillo pero lo peor llegará cuando el señor muera y su armadura sea devuelta al castillo donde al día siguiente alguien la utiliza para seguir infundiendo el miedo entre los aldeanos. Todo el mundo está convencido de que no es otro que el señor del castillo, cuyo fantasma ha regresado para recuperar su armadura.

La Creación: cuentan que Brahma no deseaba estar solo en el Universo y creo a pequeño chiquillos que lo alegraron con sus juegos y canciones. Pero como todos los niños, los chiquillos celestes no pueden evitar causar desorden y terminan entrando en las estancias de Brahma donde empiezan a jugar con sus pócimas y redomas hasta crear un nuevo mundo, nuestro mundo pero Brahma, enfadado les ordena que lo destruyan pero ellos le ruegan que permita quedárselo y él lo permite seguro de que, en algún momento acabarán por romperlo accidentalmente, porque no hay nada tan destructivo como las manos de los chiquillos.

La ajorca de oro: guiado por el amor que siente hacia María, Pedro se introduce en la iglesia para llevarse la ajorca de oro que adorna la imagen de la Virgen. Pero cuando se dispone a robarla descubre aterrorizado que el templo no alberga protección humana, sino sobrenatural.

El Monte de las Ánimas: durante su viaje, Beatriz y Alonso escuchan la historia de la orden del Temple que poseía un monasterio en la montaña. Los caballeros templarios acabaron en disputas con los señores de Soria y todo termino en una terrible escaramuza donde murieron tanto templarios como señores. Los lobos se dieron un festín con sus cuerpos y cada noche de Difuntos sus espíritus aparecen en el monte para aterrorizar a los confiados que se atreven a entrar. Beatriz se da cuenta al llegar a su destino que ha perdido una banda azul y Alonso se ofrece a buscarla, en el Monte de las Ánimas.

Los ojos verdes: la fuente de los Álamos, dicen los lugareños, está hechizada pero Fernando, hijo del marqués de Almenar no cree la historia, no quiere perder una presa a la que iba a dar caza en el bosque. Sin que nadie pueda impedirlo, Fernando se adentra en el bosque y al volver habla de una extraña mujer de ojos verdes que habita allí. Pero el misterio no quedará ahí y pese a la afirmación de que la fuente está encantada, el joven heredero decide buscar a la enigmática mujer.

Maese Pérez el organista: el organista que deleitaba tanto a ricos y a pobres para la misa del Gallo ha fallecido y vendrá otro organista, esta vez uno famoso ya que el pobre maese Pérez era muy humilde y no precisaba de halagos, tocaba por verdadera pasión. Pero cuando el nuevo organista toca el instrumento el resultado no es el esperado y afirma indignado que el órgano no está afinado y que no es culpa suya. Muy distinta es la explicación de la desolada hija de maese Pérez, ella afirma haber visto el fantasma de su padre sentándose ante el órgano y este sonaba tal y como lo tocaba en vida.

El rayo de luna: Manrique es muy aficionado a visitar ruinas y a soñar despierto hasta que una noche ve a la luz de la luna a una mujer que por más que la persigue no logra alcanzarla y vuelve cada noche en su busca sin poder encontrarla. Enloquecido, Manrique descubrirá de forma terrible la verdad sobre las ruinas.

Creed en Dios: el gran señor de Montagut que no cree en religión alguna se divierte causando desorden en su señorío hasta que un sacerdote augura su castigo divino. El señor de Montagut sale un día de caza encontrando un fabuloso jabalí al que persigue por el bosque hasta que, como el sacerdote le pronóstico, llegó el castigo.

El Miserere: un compositor que persigue escribir el miserere perfecto escucha interesado la leyenda del monasterio de la montaña, saqueado e incendiado por bandidos y asesinados sus monjes. El músico acude a las ruinas y aterrorizado descubre que los fantasmas de los difuntos monjes lo pueblan y cantan a Dios de una forma tan maravillosa, que el compositor decide poner sobre el papel la música. Pero no será tan fácil como él pensaba.

El Cristo de la calavera: dos grandes amigos acaban enfrentados por el amor de la misma mujer. Ambos deciden batirse en duelo y buscan un lugar en Toledo donde hacerlo y encuentran el lugar apropiado ante la cruz del Cristo de la calavera. Pero cuando van a comenzar la luz del pequeño farol que alumbra la imagen se apaga para volver a encenderse al cabo de unos segundos. Creyendo que es el viento, los dos contrincantes vuelven a empezar pero por segunda vez, la llama del farol se apaga.

Tres fechas: pasear por Toledo tiene sus sorpresas, una calle escondida, flores en las ventanas, restos de otras épocas y el atisbo de una mujer componen este relato donde su protagonista trata de descubrir quien es la desconocida que le observaba a través de una ventana.

El gnomo: acudir a la fuente de noche no es seguro ya que los espíritus susurran malos consejos. Dos hermanas descubrirán que es cierto cuando acudan de noche a la fuente y los espíritus comiencen a susurrarles promesas y halagos.

La cueva de la mora: nadie entra en la cueva de la Mora por la sencilla razón de que está habitada por el ánima de una mujer que sale de noche para coger agua de un arroyo cercano. Un nuevo visitante escuchará la triste historia de esta mujer que vivió en tiempos de la Reconquista.

La promesa: el conde de Gómara jura a Margarita, que le ama con locura, que regresará a buscarla y parte a la guerra junto al rey Fernando para combatir a los árabes. Ella no sabía que se trataba del conde, ha sido engañada pero muy pronto el conde sabrá lo que es mantener una promesa.

La corza blanca: don Dionís y su hermosa hija Constanza salen de caza con su séquito y encuentran a un pastor que les habla de su extraña aventura, jura y perjura que vio un grupo de ciervas guiadas por una corza de un blanco puro y que todas ellas se rieron de él. Garcés, enamorado de Constanza sale en busca de la corza blanca para entregársela como ofrenda de su amor. Esa noche entra en el bosque y descubre el secreto de la corza blanca.

El beso: cuando los franceses invadieron España, un grupo de ellos tomaron una iglesia donde encontraron una hermosa estatua de mármol. La esfigie representaba a una bella dama, fallecida tiempo antes, que aparece de rodillas y rezando junto a otra estatua que representaba a su esposo. Uno de los franceses se burla y por ser tan bella, decide besar a la bella estatua sin pensar en las terribles consecuencias.

La rosa de Pasión: Sara. la hija del judío Daniel descubre que su padre quiere acabar con la vida de su amado. De ser el joven judío no hubiera sucedido nada pero el joven es castellano viejo, un impío ante los judíos que, liderados por Daniel, van a dar una lección. Sara sigue a su padre hasta un lugar secreto donde él y sus compañeros están preparando el tormento al que someterán al joven y la única forma de impedirlo es que ella intervenga en favor del amor.